Tiempo de Híbridos desde el bosque cibernético.

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Tiempo de híbridos desde el bosque cibernético, surge como un intento de ampliar el registro de lo coreográfico. Si pensamos una coreografía para las plantas, tenemos que repensar la temporalidad de lo coreográfico, lo que implica desligarnos de un tiempo antropocéntrico. Una pieza de 5 horas de duración, pensada específicamente para contextos agrestes (en principio para el Jardín Botánico de la UNAM), realizada por ocho bailarines que por un lado siguen un desplazamiento espacial casi imperceptible, por su distensión en el tiempo (aunque evidente a lo largo de las horas), y que por el otro ejercen un movimiento de caderas constante que enuncia ritmos evidentes. Un movimiento repetitivo, que se genera a partir de impulsos controlados que se transforman y reciclan, y que genera una atmósfera meditativa o incluso hipnótica en el espectador. Una especie de erotismo palpitante en el que las plantas cobran protagonismo frente a la monotonía de lo humano.
En muchos casos los procesos cognitivos de las plantas se dan de manera subterránea o por lo menos invisible, mientras que en su verticalidad visible parecen seres aislados y relativamente estáticos. Esta pieza intenta producir una interrelación de las temporalidades coreográficas de lo humano y de lo vegetal. En conjunto, se teje un sistema de relaciones socio-vegetales. Los cuerpos especulan una comunicación con las plantas a través de las vibraciones, como lo haría el mensaje del telescopio Arecibo en su intento por comunicarse con el cosmos.

Con: Iván Ontiveros. Mariana Villegas. Karina Terán, Arely Delgado, María Villalonga.
Una propuesta de: Nadia Lartigue, Juan Francisco Maldonado, Esthel Vogrig.
Exposición Mílpa: Ritiual Imprescindible, Jardín Botánico IB-UNAM, Noviembre 2015