Sobre la meso-coreografía (o por qué veo coreografías en todas partes)

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Cuerpo, espacio, tiempo, medios, relaciones interpersonales, campo (field), reglas del juego.

Para mí estos son los principales materiales del trabajo coreográfico, por lo que, hasta cierto punto, la coreografía es como la vida misma. Cada suceso del día a día es una manifestación de una manera particular en la que estos elementos se presentan y, por deformación profesional o por un inicio de locura, todo lo que me pasa lo puedo observar desde una perspectiva coreográfica. A veces puedo inferir sobre esos materiales para intentar organizarlos (sabiendo a priori que la manera de organizarlos no determinará lo que ocurra); otras veces simplemente los observo y, al ver como se relacionan entre sí y con el entorno, puedo ser espectadora de una coreografía tras otra sin parar.

Quizás esta especie de obsesión tenga que ver con que últimamente he sentido cierta afinidad con la idea de que existimos en la producción continua de nosotros mismos (1). Dependiendo de los tipos de relaciones que vamos habitando y del entorno y las circunstancias que nos rodean, “vamos siendo”. Visto desde esa perspectiva, me cuestiono a menudo a qué juegos estoy jugando con mi vida y se ha vuelto bastante importante pensar coreográficamente en ella, tanto para la supervivencia como para ejercer una capacidad de resistencia hacia un entorno que día a día me impone sus parámetros para definirme y, en consecuencia, controlarme.

Últimamente he estado practicando la mesocoreografía, y a continuación una breve introducción sobre este género.

En el ámbito de la física existe una rama llamada mesofísica, la cual  se ocupa de los materiales y no de la materia. Si la materia es la sustancia que compone los objetos físicos, el material es una cualidad, cantidad o tipo específico de materia que es usado para algo. En la mesofísica, las características de la materia son indisociables de su entorno. Por ejemplo, la mesofisica no responde a la pregunta de cómo funciona un pegamento a partir de aquellos fenómenos que acontecen a una escala molecular, cuántica, atómica, etc. ( o sea desde lo micro); tampoco responde a cuáles son las propiedades generales del pegamento (o sea desde lo macro), sino que una típica pregunta dentro de la mesofisica sería: ¿Por qué el pegamento pega? La mesofísica es una ciencia de intersticios y rupturas. Es una ciencia de los defectos. Es el tipo de ciencia que se ocupa de los procedimientos, como la metalurgia, por ejemplo. Con lo meso es necesario todo el tiempo redefinir cómo las relaciones entre lo macro y lo micro están siendo ensambladas. “En otras palabras, es acerca de todo lo que lo macro no permite decir, y todo lo que lo micro no permite deducir.” (2)

La práctica mesocoreográfica, entonces, consiste en pensar en la manera en que se relacionan los elementos que conforman una acción, lo cual implica pensar en los procedimientos. Consiste en inventarse dispositivos en relación a y con las personas que están involucradas en un suceso específico (desde una historia de amor hasta un grupo de trabajo). En otras palabras, desde la mesocoreografía uno se inventa sus propias reglas para jugar con su vida. Lo interesante de pensar en el procedimiento y la manera de ensamblar los materiales es que potencialmente pueden surgir prácticas “aptas para producir nuevas percepciones que conllevan nuevas consecuencias; con lo anterior, se producen ensamblajes colectivos de enunciación, experimentando con maneras de combinar la creación y con una manera de tomar en cuenta su entorno de manera activa y experimental —un entorno que es por definición poco saludable—, experimentando con cómo “pensar a través de lo intermedio”, a través del entorno…” (3) Por su codependencia con el entorno, la mesocoreografía requiere de una afinación de las percepciones inmediatas. Viviendo en un mundo hipermediado, se vuelve imprescindible mantener una extrema atención hacia la experiencia inmediata y desarrollar una capacidad para “implementar esta conciencia del juego inmediatamente (de una vez) e inmediatamente (sin mediación)” (4). Por otra parte, la mesocoreografía es efímera y no deja rastro, Hasta podría decirse que tiene un carácter secreto, para evitar que las prácticas que desarrolle se vean repentinamente englobadas por el sistema al que intenta oponerse.

En pocas palabras, la mesocoreografía implica también pensar en y desde el evento: “el evento mediante el cual una situación puede hacer que las personas piensen en lo que les concierne, por el cual una situación puede escapar el destino común de ser definida por términos pre-existentes, por el cual se puede generar una “pliegue”, es decir adquirir el poder para situar a los que reúne sin necesidad de englobarlos en un consenso unánime, (…) La situación experimental tiene el poder de unir, para transformar al conflicto de interpretaciones en una dinámica de controversia” (5).

Si vivo en un mundo lleno de reglas que, entre otras cosas, buscan controlar y definir el imaginario colectivo y, en consecuencia, determinan las necesidades y los deseos de una sociedad, puedo preguntarme cómo quiero jugar con esas reglas o si prefiero inventarme otras y buscar, junto a las personas que están cerca de mÍ, construir mesodispositivo que potencialmente creen otros tipos de relaciones y, por consecuencia, otras maneras de percibir y otras sensibilidades. Estos ensamblajes son artificiales e implican una experimentación.

Y es que “”si quieres cambiar algo, lo tienes que cambiar todo y lo tienes que hacer ya”(6) o, en otras palabras “si quieres cambio verdadero, pues, camina distinto”(7). Porque el capitalismo no es sólo un problema de una economía injusta, o de “pinche McDonalds” o de una deconstrucción masiva de nuestro entorno: el capitalismo está permeado en cada capa de nuestras vidas. El capitalismo tiene que ver con una idea de hiper-representación, de hiper-abstaracción, de hiper-elaboración de ideas que nos ha llevado a una pérdida de conciencia de nuestro entorno, de nuestros sentidos y de la relación entre como varios cuerpos comparten un tiempo y un espacio.

Y cuando digo que el capitalismo está en todo, me refiero a que hasta en nuestras relaciones más personales están infiltradas varias  ideas capitalistas. Por ejemplo, si pienso en el ritual coreográfico del matrimonio, aquel que mucha gente suele emprender sin mayor reserva, no puedo evitar encontrar en el mismo una serie de conceptos muy propios del capital, como la necesidad de garantía, seguridad y permanencia.

Más allá de que las fiestas de boda suelen ponerse muy buenas y que me parece una gran idea celebrar a dos personas que en ese momento se están amando, los votos y el tipo de promesas que se suelen hacer son de corte muy capitalista. Dos personas se juntan para hacer una especie de contrato que garantice algo. Se promete y garantiza que se va a cuidar, a amar al otro para toda la vida. Cómo si eso se pudiera saber a priori.

¿Por qué yo, para estar con alguien, tendría que necesitar de una garantía? ¿Una garantía de qué? De que será un buen amigo, o de que me aportará conocimiento, o una casa, o algo…

Ser “esposo de” es justo uno de los tantos roles y personajes creados a priori para que la sociedad los habite. De alguna manera, a través de ese ritual se busca hacer una promesa de permanencia de algo que es, por suerte, incontrolable. Y es justamente esa necesidad de permanencia la que me hace dudar, porque permanecer, hasta cierto punto, implica ocupar un lugar en el tiempo y en el espacio por mucho tiempo. Implica ser dueño de un suceso y, por ende, capitalizarlo.

En fin, quizás me esté volviendo un poco paranoica, pero me divierte pensar en qué reglas me puedo inventar para jugar un juego que me emocione y que me apasione y que me dé curiosidad en lugar de ocupar los roles inventados por otros. Así que, por el momento, ando practicando la mesocoreografía, y lo que más me gusta es que, a priori, plantea la imposibilidad de convertirme en una experta de ese juego, dado que depende por completo de las circunstancias que, por suerte, son y seguirán siendo impredecibles.

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(1) El concepto de autopoyesis que propone Humberto Maturana

(2) Isabelle Stengers en “History through the Middle: Between Macro and Mesopolitics. Interview with Isabelle Stengers” (T.d.a.) , Revista Inflexions, 25 November 2008. http://www.inflexions.org/n3_stengershtml.html

(3) Ibid.

(4) Akym Baey “Inmediatism” (t.d.a.)

(5) Isabelle Stengers en “History through the Middle: Between Macro and Mesopolitics. Interview with Isabelle Stengers” (T.d.a.) , Revista Inflexions, 25 November 2008. http://www.inflexions.org/n3_stengershtml.html

(6) Juan Francisco Maldonado

(7) Calle 13

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